DETERMINACIÓN DE LA PENA

 

CONSIDERACIONES NORMATIVAS, DOCTRINARIAS Y JURISPRUDENCIALES RESPECTO A SU APLICABILIDAD

 

“1.- La determinación judicial de la pena, es la actividad mediante la cual el Juez competente fija la sanción - o quantum - que se impondrá a una persona declarada penalmente responsable de un ilícito, dentro de los límites impuestos por la ley (máximo y mínimo), tomando en consideración el disvalor de acción, disvalor del resultado, la proporcionalidad, la culpabilidad del autor, así como los criterios de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad de la pena.

En la individualización de la sanción penal, el juzgador asume la facultad de elegir la pena adecuada al caso concreto, ello dentro del marco establecido por el legislador, lo que implica una delimitación de tipo cuantitativo, y a la vez de tipo cualitativo.

Mir Puig, señala que por «determinación de la pena» se entiende la fijación de la pena que corresponde al delito, y que ello afecta tanto a la clase como a la cantidad de pena, incluyendo en un sentido amplio la decisión acerca de la suspensión de la pena o su sustitución por otras penas o por medidas de seguridad. [..) (MIR PUIG, Santiago, Derecho Penal. Parte General, 4.a edición corregida y puesta al dia con arreglo al Cbdigo penal de 1995, Barcelona, PPU, 1996, pp. 736-737 (Cit. : Derecho Penal, 4. ed.)

El citado autor, señala que en ese esquema la determinación de la pena posee un momento legal y otro judicial, a lo que debe añadirse la intervención de la Administración penitenciaria en la ejecución de las penas privativas de libertad.

Conforme a los precedentes de esta Cámara, la determinación judicial de la pena se realiza en dos momentos: la identificación del marco legal aplicable y la individualización de la sanción (Apl. 186-12-1 (3), Sentencia Definitiva de las 8:57 horas del 29 de agosto de 2012).

En el primer momento, también denominada determinación en sentido amplio, se realiza con la participación del Legislador y el Juzgador, y pretende establecer los límites mínimo y máximo, entre los que oscilará el quantum. Mientras que el Legislador indica en cada delito una pena relativamente indeterminada (parte especial), también identifica ciertos casos donde dichos limites mutarán – sea aumentando, sea disminuyendo – y son en éstos casos, donde es necesaria la concreción del Juzgador.

Sobre el particular, el art. 62 inc. 2 CP indica que:

En el segundo momento, también denominada determinación en sentido estricto, es de exclusiva función del juzgador, quien atendiendo a las circunstancias objetivas de la conducta y las subjetivas del imputado, fija el quantum que merece la persona declarada penalmente responsable por el ilícito cometido (Apl. 32-12-3, Sentencia Definitiva de las 15:56 horas del 22 de marzo de 2012).

En este segundo momento debe considerarse el art. 63 CP, en cuanto a que: “Para la determinación de la pena, en cada caso, se tendrá especialmente en cuenta:

“1) La extensión del daño y del peligro efectivo provocados;

La calidad de los motivos que impulsaron el hecho;

La mayor o menor comprensión del carácter ilícito del hecho;

Las circunstancias que rodearon al hecho y, en especial, las económicas, sociales y culturales del autor, y,

Las circunstancias atenuantes o agravantes, cuando la ley no las considere como elementos del delito o como circunstancias especiales”.

Debe aclararse que esas circunstancias no son taxativas, sino ejemplificativas, por cuanto no son las únicas que pueden considerarse para esa determinación, pudiendo utilizar cualquier otra que coadyuve establecer la pena adecuada, debiéndose expresar siempre las razones que amparan la decisión.

Expresar las razones en que se ampara una resolución, emana del mandato indicado en el art. 144 CPP y que, para el caso de la motivación de la pena, deviene del deber judicial establecido en el art. 62 inc. 2 in fine CPP, en cuanto a que:

“[A]l dictar sentencia [el Juez] razonará los motivos que justifican la medida de la sanción impuesta, so pena de incurrir en responsabilidad” (resaltado suplido).

En este segundo momento, es cuando deben de considerarse los aspectos del caso concreto y personales del sindicado. Para ello deben tomarse dos principios: el de culpabilidad y el de lesividad, los cuales funcionan como dosificadores del quantum penal; así a mayor culpabilidad mayor pena, a menor lesividad menor sanción (y viceversa).

Según lo apuntado, previo a revisar el argumento judicial impugnado, deben aclararse al apelante dos cuestiones básicas:

El reemplazo de la pena por trabajo de utilidad pública o la concesión de la suspensión condicional de la pena, son figuras que no operan de manera automática; no solo porque la penalidad no exceda de tres años de prisión el juez está obligado a resolver de tal manera; sino que el legislador expresa:

En el art. 74 inciso 2: “[...] Así mismo, podrá atendiendo a las circunstancias del hecho cometido, sustituir las superiores a un año y que no excedan de tres [...]”(Sic);

Para el caso de la suspensión condicional el art. 77 CP., da inicio de la siguiente manera: “En los casos de prisión que no exceda de tres alias y en defecto de las formas sustitutivas antes señaladas, el juez o tribunal podrá otorgar motivadamente la suspensión [...]”(Sic)

B) La médula de la discusión se encuentra en la facultad discrecional del A quo de valorar las “circunstancias del hecho”, ello como mandato legal.

Entiéndase entonces, que la existencia de un proceso anterior, paralelo, o una condena previa al que está conociendo el sentenciador, constituye una circunstancia personal del imputado, aspecto que está reglado en el art. 77 CP.: [...] atendiendo a las circunstancias personales del condenado, las del hecho y la duración de la pena.” (Sic)

En ese sentido, el espíritu de la jurisprudencia invocada por el recurrente, y en particular el contenido de la sentencia de Casación 64C2016, radica en la obligación de los tribunales de justicia de motivar en debida forma cuando se trate de conceder o denegar una forma de reemplazo de la pena o de la suspensión condicional.

Así, descarta para el caso de su denegatoria, invocar la simple sumatoria de los años de prisión que podría enfrentar el justiciable o los que en efecto ya ha sido condenado.

Según lo ha establecido la Sala lo Penal de la Corte Suprema de justicia, el objeto de la fundamentación jurídica de la pena yace en establecer los parámetros proporcionados por el legislador para definir la naturaleza y el quantum de la sanción a imponer al encausado, siendo por tanto importante, exponer las razones fácticas y jurídicas en la que se funda la imposición de una determinada pena.

Al respecto ha señalado: “[...] De tal manera que al omitir pronunciarse acerca de una solución punitiva aplicable, o determinar una sanción más favorable para los intereses del enjuiciado, tal como aplicar o no alternativas a la prisión, debe necesariamente estar precedido de una justificación, con aspectos atendibles y objetivos, en observancia de las circunstancias del hecho cometido y en consonancia con las disposiciones legales aplicables al asunto [...]” (sic) (Ref. 64C2016, sentencia de las ocho horas del seis de julio de dos mil dieciséis)

Dicho análisis debe consignarse expresamente en la sentencia; incluyéndose también las condiciones o circunstancias derivadas de los principios de proporcionalidad, lesividad, disvalor de acción o de resultado, mediante la exposición de las razones tomadas en consideración por el A quo para establecer determinada pena.

Luego, si se impone una pena privativa de libertad, los motivos considerados por el Sentenciador para ello, deben consignarse expresamente en la decisión, misma que – en caso de varios imputados – debe ser individualizada por cada uno de ellos […].

Ahora, frente al argumento judicial que deniega cualquier forma de beneficio procesal que permita el cumplimiento de la pena de tres años de prisión fuera de un estado de detención, la defensa sostiene que el criterio del A quo no es suficiente por cuanto la existencia de otro proceso no es obstáculo “sobre todo cuando no se sabe cuál será la resulta de aquél” (sic).

Seguido, el recurrente admite dicho proceso concluyó con la imposición de otra pena de tres años prisión, la cual fue reemplazada por el Juzgado Tercero de Paz de esta ciudad; razón por la que con base a lo resuelto por la Sala de lo Penal considera que no existe problema que la pena impuesta por el Tribunal Segundo de Sentencia de esta ciudad, también sea reemplazada por trabajo de utilidad pública.

Como ya se explicó al inicio, el art. 74 CP., contempla como requisito formal que el juzgador de forma motivada y atendiendo a las circunstancias de hecho, reemplace las penas que no excedan de tres años de prisión.

El cometido de prescindir de la ejecución de una pena, atiende entre otros aspectos, a la finalidad de evitar que las personas con penas privativas de libertad de corta duración, ingresen al ambiente de la prisión, y que la amenaza del cumplimiento de esa pena tenga en el condenado un efecto de disuasión.

Al respecto, la doctrina ha señalado: “...se persigue, tal como su nombre lo dice, suspender la ejecución de la sentencia condenatoria en lo atinente a la pena privativa de libertad impuesta durante un período de tiempo previamente establecido, en busca de prevenir la criminalidad y sustraer del ambiente carcelario a infractores que incurran en comportamientos delictivos de poca monta, de tal manera que su rehabilitación pueda cumplirse fuera del mundo de las prisiones...” (VELÁSQUEZ Velásquez, Fernando; “Manual de Derecho Penal”, Parte General, Editorial Temis S.A. Bogotá, 2002, página 581).

La Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencia de las ocho horas y veinte minutos del día diecisiete de mayo de dos mil dieciséis (Ref. 393C2015), ha indicado:

“[...] Sobre este punto la regla jurídica en cuestión debe ser entendida en el sentido que cuando se está en presencia de delitos sancionados con penas de prisión superiores a un año y que no excedan de tres años, el juez o tribunal está investido del poder jurídico para reemplazar la pena (art. 74 inc.2° CP) o en su caso suspender condicionalmente su ejecución (art. 77 CP). Ambas firmas sustitutivas de la ejecución de la pena de prisión, no tienen una aplicación necesaria en todos los casos por el solo hecho de cumplirse con el requisito de temporalidad, es decir no opera por ministerio de ley. Su otorgamiento está confiado  al arbitrio fundamentado del jugador, quien tiene la carga de argumentar suficientemente tanto la concesión como la denegatoria de alguna de dichas firmas sustitutivas. Tampoco es razón suficiente para ordenar la suspensión de la privación de libertad, la sola consecuencia material, que la sustitución resulte favorable a los acusados, ya que el fin del instituto jurídico que se analiza va más allá del interés particular de los procesados. Lo anterior, en vista de que la suspensión de la ejecución de las pena de prisión está concebida para situaciones en las que existan datos o elementos objetivos, que permitan sustentar razonablemente la expectativa de que la privación de libertad no es necesaria para evitar que el penado reincida [...]” (sic)

Así, esta Cámara estima que, en primer lugar, en el presente caso para dar cumplimiento a lo establecido en el art. 74 CP., deben valorarse las circunstancias del hecho; en consecuencia, de la plataforma fáctica probada en juicio (pág.5 de la sentencia), la cual no fue objetada por el recurrente se extrae: […].

De lo anterior, puede concluirse que de las circunstancias que rodean el hecho, el imputado representa cierto grado de peligrosidad, dado que la tenencia del arma de fuego es advertida por la autoridad policial a través del pedido de auxilio de las personas que iban a bordo del transporte colectivo; lo cual indica que la tenencia del arma de fuego estaba orientada a la finalidad de cometer delitos.”

 

PROCEDE CONFIRMAR CONDENA, POR ESTAR DICTADA CONFORME A DERECHO, A CRITERIOS JURISPRUDENCIALES Y AL TENOR DE ARGUMENTOS INTELECTIVOS PARA LA IMPOSICIÓN DE LA PENA

 

“En segundo, vista la argumentación judicial, se advierte que el juzgador erró al reproducir o retroalimentar en la sentencia las manifestaciones de la fiscal del caso en  tomo a la situación jurídica del imputado; ya que debió fundar su razonamiento en un documento o informe oficial.

Sobre tal situación, el defensor hace mención a que su representado fue condenado posterior a la realización de vista pública por otro juzgado y que dicha pena fue reemplazada, agregando a su efecto una constancia emitida por el Juzgado Tercero de Paz de esta ciudad; sin embargo, esta Cámara no puede valorar documentación que no ha sido expuesta e inmediada ante el sentenciador.

En consecuencia, al momento de la Vista pública a cargo del Tribunal Segundo de Sentencia, la contraparte debió redargüir de falsa la información proporcionada por la representación fiscal, lo cual no hizo; por tanto, es un yerro atribuible al apelante el hecho de no haber refutado las manifestaciones del ente acusador durante la audiencia de vista pública.

Visto el panorama procesal del sindicado, no es requisito que éste no posea ninguna condena en relación a las otras causas para que pueda concederse la suspensión o el reemplazo de la pena, sino que como ya se indicó, lo innecesario o inconveniente de la sanción impuesta radica en la finalidad de evitar que la persona reincida en hechos delictivos, lo cual no se avista en la causa sujeta a conocimiento del juzgador.

En el caso presente esta Cámara comparte el criterio del juez de sentencia en el sentido que el hecho que el procesado se encuentre a la orden de otra autoridad no es un factor que impulse o motive a considerar innecesario el cumplimiento de la pena fuera de un centro penitenciario.

En esa línea de ideas, advierte este tribunal de segunda instancia que la sentencia  sometida a análisis por la recurrente, ha sido dictada en armonía con el criterio del tribunal constitucional, pues en el mismo se encuentran plasmadas y a la disponibilidad de las partes, los argumentos intelectivos que llevaron al A quo a decantarse por la pena impuesta y considerar necesario el cumplimiento de la pena en un régimen privativo de libertad.

En tal sentido corresponde declarar sin lugar el motivo y confirmar la sentencia venida en apelación.

*Conforme a lo dispuesto en el art. 9 del D.L. Nro. 593 de fecha catorce de marzo de dos mil veinte, publicado en el D.O. Nro. 52, tomo 426, del catorce de marzo de este año, que contiene la declaratoria de estado de emergencia nacional de la pandemia por COVID-19, reformado por D.L. Nro. 599 de fecha veinte de marzo del corriente año, publicado en el D.O. Nro. 58, "Tomo 426 del veinte de marzo de este año, se suspendieron los plazos y términos procesales en los procedimientos administrativos y procesos judiciales, cualquiera que sea la materia y la instancia en que se encuentren, ello mientras se encuentre vigente dicho D.L Nro. 593.

Ante tal suspensión de plazos procesales como de labores ordinarias y atención al público en las distintas sedes judiciales, ello ha permitido avanzar en la depuración de los distintos casos que se encuentran en conocimiento del tribunal, por lo que es por ello que se emite el presente pronunciamiento en esta fecha, aunque la notificación no pueda hacerse en el plazo de ley.”