PLURALISMO JURÍDICO DE LOS MAGISTRADOS
INTERACCIÓN
DINÁMICA Y VALORACIÓN DE POSTURAS DIVERSAS
“III.1
El deber de garantizar que en la Corte Suprema de Justicia estén representadas
"las más relevantes corrientes del pensamiento jurídico" implica el
reconocimiento del pluralismo jurídico de
los Magistrados que la integran, como nota básica de la configuración
constitucional de este órgano del Estado. Dicha exigencia fue incorporada a la
Constitución en 1991, dentro de las reformas derivadas de los Acuerdos de Paz y
específicamente, dentro del apartado sobre Sistema judicial y derechos humanos.
Ello indica la importancia que la apertura a diferentes visiones jurídicas
tiene en la conformación subjetiva del Órgano Judicial, para la protección de
los derechos y para la prevención de conflictos sociales. Así, la Constitución prefigura la actividad de la
Corte y de las Salas como una interacción dinámica y permanente de posturas
distintas y variadas voces, todas dignas de consideración en el camino entre el
desacuerdo y el consenso.
Esta
sala ha dicho que el pluralismo ideológico, en contraposición al totalitarismo
o integralismo, implica favorecer la expresión y difusión de una diversidad de
opiniones, creencias o concepciones del mundo, a partir de la convicción de que
ningún individuo o sector social es depositario de la verdad y de que esta sólo
puede alcanzarse a través de la discusión y el encuentro entre posiciones
diversas (Sentencia emitida en el proceso de Inc. 5-99, el 20-V11-1999). En el
art. 186 inc. 3° Cn., las "corrientes del pensamiento jurídico"
aluden precisamente a visiones, teorías o concepciones del derecho, es decir, a
los sistemas de pensamiento, visión del mundo o conjunto de ideas fundamentales
del Magistrado sobre el papel del derecho en la sociedad, su relación con el
poder, la moral y los valores, así como sobre el método jurídico y la función
de los jueces en el cumplimiento de las prescripciones jurídicas que integran
el ordenamiento, entre otras cuestiones esenciales que dichas "corrientes
de pensamiento" están llamadas a responder. Ello independientemente de que
tales Magistrados "representen" a los diversos sectores del ejercicio
de la carrera — ámbitos académico, judicial, asesoramiento o libre ejercicio de
la profesión—; o que se cultiven en distintos sectores del ordenamiento
—Constitucional, Civil, Penal, Tributario, etc.—.
De
lo anterior se desprende que el pluralismo jurídico de los Magistrados, además
de una exigencia de funcionamiento de los tribunales que estos integran,
implica también la obligación de que su proceso de selección y nombramiento
incluya genuinas oportunidades para que los candidatos expongan las ideas que
su respectiva "corriente de pensamiento" plantea para los problemas
jurídicos referidos. Esto en armonía con el carácter meritorio y objetivo que
debe tener el proceso de selección de los Magistrados, en función de las
mejores cualificaciones técnicas, profesionales y personales de los candidatos
(Sentencias emitidas en los procesos de Inc. 19-2012 y 23-2012, ambas del
5¬VI-2012). En este sentido, tanto las entidades proponentes como la Asamblea
Legislativa deben utilizar procedimientos públicos, transparentes y adecuados
para perfilar la concepción jurídica de los candidatos a Magistrados, de modo
que la ciudadanía tenga la posibilidad de reconocer la variedad de perspectivas
metodológicas que influenciarán las decisiones de estos funcionarios."
IMPORTANCIA
CONSTITUCIONAL DEL DESACUERDO PARA LA TOMA DE DECISIONES JUDICIALES
"Por
otra parte, la opción constituyente por una integración de la Corte
caracterizada por el pluralismo sobre la aplicación del Derecho es también una
confirmación de la importancia constitucional del desacuerdo en el proceso de
toma de decisiones judiciales. Asumir el pluralismo es valorar el disenso. La
diferencia de opiniones en torno a la mejor solución posible de un asunto es
prácticamente inmanente a la pluralidad de concepciones desde las que esa
solución debe formularse. Y su efecto es positivo. El desacuerdo impone la
consideración de alternativas y combate el dogmatismo que supone la certeza de
las respuestas indiscutibles; expande el análisis y abre espacio para tesis que
de otro modo serían silenciadas; y guía el control externo del criterio
aplicado, hasta incluso posibilitar su modificación futura. No es casual que el
valor del disenso hunda sus raíces en la tradición liberal y democrática
seguida por la Constitución (arts. 1, 6 y g5 Cn.)."
FUNCIÓN DEL
SISTEMA DE DIÁLOGO Y DE DELIBERACIÓN INSTAURADO POR LA CONSTITUCIÓN
"2.
Por supuesto, la discrepancia aislada carece en sí misma de las virtudes que
mejoran el proceso decisorio. Se necesita de una forma compositiva e
integradora para lograr una decisión colectiva a partir de opiniones diversas.
Esa es la función del diálogo y la
deliberación. El primero supone un intercambio libre de ideas, un ir y
venir de la palabra, diciendo y contradiciendo, buscando la focalización
progresiva de las opciones en juego mediante la reacción dialéctica a las
opiniones de los demás. La propensión al diálogo se basa en el reconocimiento
de la dignidad del otro, de su igual capacidad intelectual para participar en
la construcción cooperativa de lo que debe ser decidido. Esto, gracias a que
los esquemas conceptuales y las pautas de la comunicación racional discursiva,
son esencialmente compartidos por quienes dialogan.
En
estrecha relación con esto, la deliberación
es una meditada evaluación de las razones favorables y opuestas a un curso de
acción, en la que se gestionan y ponderan datos, opciones y argumentos, en
orden a tomar de modo responsable y reflexivo la mejor decisión posible en cada
caso. Con un propósito deliberativo, el diálogo trasciende a la discusión o al
debate, según el grado de oposición de las opciones enfrentadas, y de este modo
aumenta el conocimiento, enriquece las perspectivas, disminuye la parcialidad
de las propuestas de cada uno y se detectan errores de juicio que interferirían
con una respuesta adecuada. Así es como se obtiene el consenso o la mayor
aceptación posible de las razones forjadas al calor del desacuerdo; ello si
existe, como debería, un leal compromiso con los resultados de la estimación
libre y argumentada, entre iguales, de las alternativas en competencia."
INTEGRACIÓN COLEGIADA DE TRIBUNALES PROYECTA UNA DECISIÓN ARGUMENTADA QUE REFLEJA UNA INTERDEPENDIENTE CAPACIDAD DE INFLUENCIA EN EL RESULTADO FINAL
"En
nuestro ordenamiento, la estructura dual del proceso y la integración colegiada
de algunos tribunales (arts. 11 inc. 1° y 173 inc. 2° Cn.) proyectan la
creencia en el valor del diálogo hacia el ámbito de la jurisdicción. Además, la
caracterización de la decisión judicial como elección argumentada entre diversas
alternativas para aplicar la solución más adecuada a las peculiaridades del
caso concreto (Sentencias emitidas en los procesos de Inc. 46-2003, del
19-IV-2005; y 19-2006, del 8-XII-2006) coincide con un enfoque deliberativo de
la función de los Magistrados y Jueces. Más precisamente, esta Sala ha
sostenido que cuando los jueces deciden como parte de órganos colegiados, el
sistema de deliberación y debate instaurado por la Constitución implica que su
independencia, conocimiento técnico, experiencia y trabajo en común son
determinantes para el contenido de las decisiones que se tomen (Resolución de
Admisión de la Inc. 15-2011, del 6-VI-2011).
En
efecto, la fragmentación del poder de decidir entre varias personas les otorga una interdependiente capacidad de influencia
—de freno y contrapeso— sobre el resultado final, sin que ninguno pueda
determinarlo por sí mismo, pero tampoco impedirlo. De esta manera, aunque
es razonable esperar que los Jueces impriman al análisis del asunto una dirección
o un carácter relacionado con su propia manera de pensar, la vinculación al Derecho,
la búsqueda imparcial de la mejor solución disponible y el carácter
deliberativo del proceso decisorio los someten por igual a una estructura
argumentada que genere el mayor consenso posible respecto a las connotaciones
fácticas y jurídicas del caso concreto."
REGLAS DE LA
VOTACIÓN APLICADAS A LA TOMA DE DECISIONES JUDICIALES
"3.
Sin embargo, el diálogo deliberativo no puede continuar por siempre. La
apertura pluralista a la diferencia de opiniones no debe paralizar o impedir la
decisión. Además, tratándose de decisiones judiciales, su emisión razonada y
oportuna es una exigencia derivada del derecho fundamental a la protección
jurisdiccional en la conservación y defensa de los demás derechos (art. 2 Cn.),
que de esta forma condiciona no solo el modo (fundamentado), sino también el
tiempo ("pronto") en el que los jueces deben decidir. Decidir es
cenar o zanjar una discusión y para ello se requiere, por tanto, de un
instrumento que convierta los criterios de los jueces en la resolución común
del tribunal. Esto se realiza mediante las reglas de votación (Resolución de
Admisión de la Inc. 15¬2011, del 6-VI-2011). Mediante la votación se transita
de las opiniones particulares de los Magistrados a la resolución única o común
del tribunal.
Las
reglas de votación fijan un estándar cuantitativo a partir del cual se
considera que la decisión está tomada y es innecesario proseguir la
deliberación. En el ámbito de la elección pública se favorece la regla de la
mayoría por su "legitimidad de resultado", es decir, su mayor
eficiencia para la adopción de decisiones —menor complejidad para lograr
consenso, menos tiempo y el hecho de que ninguno puede, individualmente, forzar
ni prohibir una opción—, pero se cuestiona su "legitimidad de proceso",
o su menor grado de justicia, porque la decisión se produce mediante imposición
a una minoría que la rechaza.
Respecto
a la votación unánime se invierten los polos de esa valoración. No hay minorías
que puedan ser desconocidas por la mayoría, por lo que el proceso para llegar a
la decisión se considera más justo, pero la eficiencia de la regla decrece
significativamente. Esto se debe a que la
exigencia de unanimidad implica otorgar, a cada integrante del órgano decisor,
un poder de veto o un derecho a prohibir cualquier opción (cada voto es
decisivo). Aunque la distribución simétrica de esta facultad de veto impide
la concentración de poder, también restringe la capacidad de actuar o decidir y
demora el resultado. Claro que una decisión más rápida no es por ello más
acertada, pero la votación máxima tampoco funciona como garantía semejante. La
calidad de la decisión no es un asunto aritmético."
CONSIDERACIONES RESPECTO A LA VOTACIÓN EN UNA
DECISIÓN JUDICIAL DE ÓRGANO COLEGIADO
"Con
base en lo anterior, hay que hacer algunas precisiones respecto a la votación
en una decisión judicial colegiada. En primer lugar, en esta última la votación
no es una simple agregación de preferencias. El Derecho es sin duda, por sus
variados niveles de indeterminación, un campo fecundo para la discrepancia,
pero esto no implica aceptar el caos y la incertidumbre del "todo
vale". La directriz del proceso de toma de la decisión es la búsqueda de
la mejor respuesta posible en cada caso y no maximizar beneficios, posiciones o
intereses de los juzgadores. Los jueces
no son agentes, ni representantes; su "lógica decisoria" es
deliberativa, no negociadora; y la interacción entre ellos no es estratégica,
sino argumentativa. Por eso, los votos no son monedas de cambio para compensar
prácticas de apoyo recíproco desligadas de los méritos sustantivos del asunto
enjuiciado.
En
segundo lugar, la opinión de la minoría no es el mero residuo aleatorio de una
tesis fallida en el trance de la deliberación. El acuerdo de la mayoría de un
colegio de jueces no debe excluir, ocultar o silenciar las voces disidentes. El
voto particular —tanto discrepante como concurrente— materializa las virtudes
liberales y democráticas del disenso. Mediante la libre exposición de su punto
de vista, la minoría presiona sobre el rigor analítico del acuerdo mayoritario,
transparenta el proceso de la decisión y entrega al "mercado de las
ideas" una perspectiva distinta, quizá profética, para la solución de
problemas similares en el futuro. Una mayoría judicial no desconoce a la
minoría disidente sino que, por el contrario, calibra con sus razones
divergentes la fuerza argumentativa de la solución adoptada.
Finalmente,
el carácter pluralista, dialógico y deliberativo de la decisión judicial
colegiada determina que la votación no es un método para decidir, sino solo un
instrumento para cerrar el proceso deliberativo o argumentativo que genera la
decisión. La votación es una salida a la tensión entre la deliberación como
método y la exigencia de una respuesta oportuna. Esto significa que la
exigencia de una votación máxima o unánime (todos los votos posibles) a favor
de una solución no viene impuesta por la naturaleza del proceso decisorio, sino
por algún otro tipo de consideración externa que, para ser válida, debe ser
objetivamente justificada, en relación con el diseño institucional del órgano
que decide."
INCONSTITUCIONALIDAD
DE LA REGLA DE UNANIMIDAD EN LA VOTACIÓN DE LAS DECISIONES DE LA SALA DE LO
CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
"IV.
Lo expuesto en el considerando anterior indica que la compatibilidad de la
votación máxima con el carácter pluralista y deliberativo de la decisión
judicial colegiada depende de la existencia de una justificación objetiva, para
la adopción de ese estándar cuantitativo. En otras palabras, en el presente
proceso corresponde examinar la aceptabilidad de las razones por las que el
legislador prefirió esa forma de votación frente a, por ejemplo, la regla de
mayoría.
1.
Según el análisis previo, la carga de justificación pesa sobre el legislador
debido a que el art. 186 inc. 3° Cn., precisamente al garantizar que la minoría
no sea marginada, reconoce el valor de su existencia, de modo que esta es —en
principio y salvo mejores razones— preferible a la homogeneidad o uniformidad forzada o impuesta a un órgano judicial
colectivo. Esta orientación constitucional se robustece con la existencia de un
derecho (ya referido, art. 2 Cn.) que presiona por una mayor eficiencia (en
términos de fundamentación y celeridad) en el resultado decisorio, algo que la
regla de unanimidad puede dificultar.
Lo
primero que debe observarse es que en el informe que rindió dentro de este
proceso, la Asamblea Legislativa no aportó argumentos atendibles para
justificar esa regla. La idea de que la fijación de estas reglas (de
"organización interna" y "atribuciones") es su competencia
"exclusiva" es impertinente, porque eso no implica que tal
competencia pueda ejercerse al margen de las exigencias derivadas de las
disposiciones constitucionales propuestas como parámetros de control. La
afirmación de que "las más relevantes corrientes del pensamiento
jurídico" están representadas "cuando toman la decisión de resolver
por unanimidad" es muy frágil, porque eso también ocurre en la decisión
mayoritaria, incluso con más nitidez, por la posibilidad de votos disidentes, que
han sido calificados como "jurisprudencia alternativa". Además, la
simple invocación de ejemplos de legislaciones comparadas es irrelevante, pues
el problema planteado debe resolverse conforme al ordenamiento constitucional
salvadoreño.
2.
Por otra parte, el examen del contenido de la regulación examinada y de sus
antecedentes normativos tampoco justifica la medida. El decreto que estableció
la regla de votación impugnada (D. L. n° 40, del 1-VII-1994, D.O. n° 122, Tomo
n° 324, de la misma fecha) no contiene ninguna consideración sobre su
necesidad, conveniencia o procedencia. Aunque la unanimidad ya estaba regulada
en la formulación original de la Ley Orgánica Judicial, el estándar
cuantitativo era distinto (3 votos), pues la integración de la sala referida
también lo era (3 Magistrados). La adición del cuarto magistrado a la Sala de
lo Contencioso Administrativo derivó del incremento del número total de
Magistrados de la Corte Suprema de Justicia (de 14 a 15), que pretendía
facilitar el sistema de renovación parcial periódica de la Corte definido en
los Acuerdos de Paz (1 tercio, cada 3 años). Sin embargo, la relación entre el
incremento del número de Magistrados de la sala citada y la conservación de la
regla de unanimidad no fue objeto de justificación en la reforma respectiva.
Sobre
esto último, la cantidad de miembros del tribunal al que se impone la
unanimidad es un dato significativo. Primero, porque tiene una relación directa
y proporcional con el riesgo de bloqueo y demora que deriva del poder de veto
de cada uno. Es decir que en una
integración pluralista del órgano, cuantos más integrantes sean, mayor es el
peligro de puntos muertos y retardos de la decisión. Y segundo, porque
existe objetivamente un umbral numérico mínimo por debajo del cual la
vinculación entre integración colectiva y opción de voto mayoritario pierde
sentido (si el tribunal está integrado por dos miembros —como las Cámaras de
Segunda Instancia—, solo la unanimidad como estándar de decisión es compatible
con esa conformación orgánica). En este último caso, la propensión
constitucional de apertura hacia el disenso se subordina a un condicionamiento
operativo insuperable, si se quiere permitir el desempeño efectivo del órgano
decisor.
En
la demanda se advierte que el carácter único, concentrado o especializado de la
competencia del tribunal puede aumentar los efectos negativos del riesgo de
bloqueo y demora generado por la regla de unanimidad obligatoria. Aunque eso
ocurriera, se trataría en cualquier caso de una diferencia de grado en relación
con otros tribunales de última (aunque no única) instancia cuyas decisiones,
precisamente porque están destinadas a cerrar controversias sobre asuntos que
se han prolongado por distintos niveles de la competencia respectiva, deberían
adoptarse también sin sujeción a barreras cuantitativas que puedan generar más
dilaciones y entrampamientos. Más bien, el itinerario de la disputa por los
diversos estratos orgánicos y procesales confirmaría la necesidad de que —para
optimizar en tiempo y en calidad dialógica la resolución y salvo mejores
razones en contra— se deje espacio al desacuerdo, como lo indican los
principios constitucionales analizados.
3.
Volviendo a la justificación de la regla de votación impugnada, con una
argumentación más atinente al caso, el fiscal opinó que por los efectos de las
decisiones de la Sala de lo Contencioso Administrativo sobre la seguridad
jurídica y el interés general "resulta comprensible que el legislador
busque mayor certeza" "a través de una decisión unánime." El
examen de este argumento plantea el problema de lo que pueda significar
"mayor certeza". Si una decisión "más cierta" se entiende
como una decisión "mejor", esta condición dependería de la sumatoria
de votos y no, como parece más aceptable, de criterios sustantivos. Si la
"mayor certeza" supone mayor fuerza persuasiva de la decisión
unánime, el argumento tampoco sería convincente, pues una decisión mayoritaria
que responda razonablemente a las críticas de la minoría puede ser más
persuasiva que una decisión unánime con fundamentos precarios. Si la
"mayor certeza" se vincula con el nivel de consenso requerido por el
tipo de asunto, el argumento es impreciso, pues prácticamente todas las
decisiones judiciales pueden vincularse con la seguridad jurídica y el interés
general.
4.
El fiscal también sostuvo que la regla de votación respeta el pluralismo a que
se refiere el art. 186 inc 3° Cn., porque "en los casos en los que no se
logra obtener unanimidad" puede llamarse a un Magistrado suplente para
alcanzar el número de votos requerido y los Magistrados suplentes también deben
representar "las más relevantes corrientes del pensamiento jurídico".
Al respecto se considera que el número de votos exigido para decidir debe
relacionarse en principio con el número de integrantes titulares, permanentes o
propietarios del colegio respectivo, porque esta integración ordinaria es la
que desarrolla normalmente el proceso de toma de la decisión.
Las
exigencias derivadas de los arts. 2 y 186 inc. 3° Cn. deben aplicarse sobre el
funcionamiento regular del proceso decisorio y con la integración ordinaria del
órgano respectivo, sin necesidad de acudir a vías excepcionales de desbloqueo
que, aunque son válidas, confirman el estancamiento y la demora que la regla de
unanimidad forzada produce. El fiscal ha dicho que tal retraso no viola el
derecho a la protección jurisdiccional porque no constituye una "dilación
indebida", pero este es un argumento circular, pues la razonabilidad de
esas demoras depende de que la regla de unanimidad que las produce esté, a su
vez, justificada, lo cual no se ha logrado establecer dentro de este proceso.
5.
Por lo anterior se concluye que la regla
de votación impugnada por los demandantes debe ser declarada inconstitucional, pues
carece de justificación suficiente en relación con el alcance de los arts. 2 y
186 inc. 3° Cn. En vista de que la regla de mayoría corresponde a la votación
mínima necesaria para formar decisiones de un órgano colegiado, de que ella
está reconocida legalmente como estándar de votación de diversos tribunales
colectivos (arts. 14 inc. 1° y 50 inc. 1° LOJ) —lo que sirve como referente
analógico para evitar un vacío normativo— y por razones de seguridad jurídica,
el efecto de esta sentencia será que para tomar las decisiones interlocutorias
y definitivas de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema
de Justicia bastarán los votos de la mayoría de los Magistrados que la
integran, incluso en los procesos iniciados con anterioridad a esta sentencia."
INCONSTITUCIONALIDAD
POR CONEXIÓN
"6.
La jurisprudencia de esta Sala, sin agotar las manifestaciones posibles, ha
determinado que la inconstitucionalidad
por conexión puede presentarse: a) cuando la declaración de
inconstitucionalidad se debe extender a otras disposiciones que coinciden con la impugnada en el efecto
considerado como inconstitucional; y b) cuando la omisión de extender el
pronunciamiento estimatorio a otras disposiciones produciría una
incompatibilidad entre estas y lo resuelto o algún grado relevante de
ineficacia en cuanto a los fines perseguidos por el fallo, ya sea porque tales
disposiciones presentan el mismo reproche de inconstitucionalidad o porque
tienen una función instrumental o complementaria de la que se declara
inconstitucional (Sentencia de Inconstitucionalidad 57-2011, del 7-XI-2011)."
INCONSTITUCIONALIDAD
POR CONEXIÓN DE LAS REGLAS DE VOTACIÓN DE LAS DECISIONES DE LAS SALAS DE LO
CIVIL Y DE LO PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
"En
este caso, la contradicción entre la regla de unanimidad impuesta a la Sala de
lo Contencioso Administrativo y los arts. 2 y 186 inc. 3° Cn. es un vicio de
inconstitucionalidad que también se presenta en relación con la regla de
votación de las decisiones de las Salas de lo Civil y de lo Penal de la Corte
(3 votos necesarios de 3 posibles). Como órganos de cierre de la jurisdicción
ordinaria en sus respectivas competencias, las resoluciones de estos tribunales
tienen, para los justiciables y para la comunidad, tanta importancia como las
de la Sala referida en la demanda. Y por ello es igualmente exigible que sus
decisiones sean también prontas, fundadas, pluralistas y deliberativas,
estándares que una regla obligatoria de votación unánime solo podría satisfacer
mediante una justificación específica y prevalente que la sostenga.
7.
El análisis realizado en este proceso respecto a la disposición impugnada
(donde se establecen ambas reglas de votación), mediante el informe de la
Asamblea, la opinión del Fiscal General, la revisión de antecedentes normativos
y la determinación del alcance de las normas constitucionales pertinentes,
indica que la unanimidad impuesta por el art. 14 inc. 2° LOJ a las Salas de lo
Civil y de lo Penal de la Corte carece asimismo de una justificación suficiente
para superar las exigencias constitucionales de la decisión judicial colegiada.
Como ya se dijo, las resoluciones de estos tribunales, precisamente porque
están destinadas a cerrar controversias sobre asuntos que se han prolongado por
distintos niveles de la competencia respectiva, deben adoptarse también sin
sujeción a barreras cuantitativas que puedan generar más dilaciones y
entrampamientos.
Hay
una identidad esencial entre la inconstitucionalidad demandada y la
inconstitucionalidad que afecta a la regla de votación de las Salas de lo Civil
y de lo Penal de la Corte, además del hecho de que en este caso ambas están
previstas en la misma disposición legal objeto de control. Por ello, para
evitar la persistencia del vicio examinado en otros ámbitos que son
inmediatamente constatables por esta Sala y para garantizar la mayor eficacia
posible de las normas constitucionales concretizadas en esta sentencia, debe
declararse dicha inconstitucionalidad por
conexión, con el efecto ya indicado, en relación con los tribunales
respectivos."
CORRECTA
CONFORMACIÓN PLURAL DE LAS REGLAS DE VOTACIÓN EN LAS CÁMARAS DE SEGUNDA
INSTANCIA
"El
resto del contenido normativo de la disposición examinada, es decir la regla de
votación de las Cámaras de Segunda Instancia, no debe ser afectado por esta
sentencia, porque las consideraciones y argumentos que fundamentan la
inconstitucionalidad determinada no se aplican a sus decisiones. La
conformación plural de esos tribunales es la mínima posible, de modo tal que la
concurrencia de ambos magistrados es la única alternativa decisoria adecuada a
esa específica integración, ya que, respecto a los titulares de esos órganos,
la regla mayoritaria es impracticable.
OBLIGACIÓN DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE REFORMULAR LA REGLA DE VOTACIÓN DE LAS DECISIONES DE LAS SALAS DE LO PENAL, CIVIL Y CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
8.
En vista de que los efectos de esta sentencia suponen un cambio en la regla de
votación de las decisiones de tres Salas de la Corte Suprema de Justicia y que
estos tribunales serán directamente afectados por la declaratoria de
inconstitucionalidad contenida en el fallo, para facilitarles el acceso oportuno
a las razones que lo justifican, esta Sala considera procedente comunicar en
forma directa la presente sentencia a la Sala de lo Contencioso Administrativo,
a la Sala de lo Civil y a la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia.
Tomando
en consideración la justificación contenida en esta sentencia, el art. 220 inc.
1° frase 3" del Código Procesal Civil y Mercantil deberá entenderse que solo
aplica para las Cámaras de Segunda Instancia, no así para la Sala de lo Civil
ni cualquier otra Sala —por la aplicación supletoria a que se refiere su art.
20—, pues en este último caso tal interpretación también estaría descartada
como efecto de la inconstitucionalidad declarada.
Asimismo,
dado que la inconstitucionalidad determinada es parcial o limitada a un
segmento del contenido jurídico de la disposición impugnada (de modo que el
resto del enunciado normativo conserva su validez) y que mediante esta
sentencia se sustituye la norma inconstitucional por una regla de votación
mayoritaria, esta Sala reconoce la conveniencia de que, para contribuir a la
claridad y coherencia de los textos legales, la Asamblea Legislativa proceda a
reformular la disposición objeto de control, armonizando su contenido con el de
esta sentencia, sin que por ello se entienda que los efectos de este fallo se
condicionan a esa eventual reforma.”